Alianzas con comercios y vecinos
El éxito depende de quien barre, riega y saluda cada mañana. Un acuerdo ligero con comercios para cuidar macetas, guardar sillas y reportar daños sostiene la intervención más allá del entusiasmo inicial. Reuniones breves, actas simples y un chat compartido resuelven emergencias y coordinan actividades. Los vecinos aportan ojos atentos, historias del lugar y paciencia para ajustar horarios. Cuando todos entienden el beneficio directo, aparece la corresponsabilidad. Y esa red cotidiana es el verdadero seguro de continuidad frente a cambios políticos o temporadas complejas.